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1.1.18

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Pepi Merisio



nuestros muertos, muy dormidos, en crisálidas de pelo suave, blanco, como fetos, nuestros muertos, con sus bocas circulares exhalando las tibiezas, vahos, sonidos que no escuchan, muy mugientes, nuestros muertos ya no sí, ya no ni nada, gusanitos de la seda en sus crisálidas durmiendo, nuestros muertos con los hilos enredados a los dedos, nuestros dedos, adheridos a las piedras, gravedades, permanencias, fijaciones, al sentido de durar muy pese a todo, tiran, tiran y no caen, no caen al ruido, nuestros muertos, inaudibles, transparentes, más allá de los mellados, simplemente se atenúan, con su peso se atenúan, ¡no es posible!, sí lo es y están pesando como  muertos, como cuerpos muy macizos de memorias y cortezas, sin las alas, sin el polvo, nuestros muertos, todavía como duros, duros dentro de algo suave, sus crisálidas-esponja, sus abrigos, todavía como cuerpos que sentimos, nos golpean, ¿qué sabemos?, casi nada, pesos, pesos, percepciones, sin embargo se atenúan, pesos, pesos, si flotaran, pero no, están pesando, nuestros muertos



1 comentario:

Vera Eikon dijo...

Vencidos de gravedad parecen...Muy visual este texto, y, como de costumbre, delicado. ¿Crees que al escribir la ausencia la acotamos, la traemos un poco a nuestro territorio? Pero ¿es posible escribir la ausencia, o lo que escribimos, en realidad, es la pérdida?. En todo caso, tus palabras son para profundizar en ellas, y no, solamente, por lo hermoso, sino por ese algo que siempre parece a punto del desborde.
Bico ruliña, dende a proximidade da árbore, que hoxe é tamén a do océano..