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28.10.15

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Dara Scully



Este es el punto: cuando la separación no separa; cuando
se vivifica la ausencia rescatándola del silencio, de la inmovilidad.
En el asalto del amor sobre la nada. Mi voz rechaza la muerte;
mi muerte; tu muerte; mi voz es mi otro. Yo escribo
y tú no estás muerto. Si escribo, el otro está a salvo.
(...) Con una mano, sufrir, vivir, palpar el dolor, la pérdida.
Pero está la otra: la que escribe.

La llegada a la escritura, Hélène Cixous



1 comentario:

Andrés Vara dijo...

Escribe, escribe.