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5.9.15

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Maiko Haruki




Pero no hay palabras para el dolor. Sólo hay gritos,
grietas, blancura que pasa sobre las sábanas, alteraciones
del sentido del tiempo y del espacio; la impresión de algo
extremadamente fijo en los objetos móviles; y sonidos
muy remotos y después muy cercanos.

Las olas, Virgina Woolf




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