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16.2.15

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Tomeu Coll



Podríamos poner a prueba nuestras vidas de mil maneras sencillas:
considerar, por ejemplo, que el mismo sol que madura mis judías ilumina
a un tiempo un sistema de planetas como el nuestro. Si hubiera recordado esto,
habría evitado algunos errores. No fue ésta la luz con la que las cultivé.
¡De qué maravillosos triángulos son vértices las estrellas! ¡Qué seres más
diferentes y distantes contemplan simultáneamente desde las numerosas
mansiones del universo la misma estrella! La naturaleza y la vida humana
son tan distintas como nuestras constituciones. ¿Quién dirá cuál
es la perspectiva que la vida ofrece a los demás? ¿Podría ocurrir
un milagro mayor que el de ver a través de los ojos de otro?

Walden, Henry David Thoreau



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