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20.11.14

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Robert Walser en uno de sus paseos
por los alrededores del sanatorio de Herisau



Se me curva la espalda –cuenta el escritor en el fragmento
en prosa del mismo nombre–, porque a menudo me paso
horas inclinado sobre una palabra que tiene que recorrer
el largo camino que va desde el cerebro al papel.

El paseante solitario. En recuerdo
de Robert Walser, W.G. Sebald