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19.8.14

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Masao Yamamoto




Discontinuidad irremediable del saber de oído, imagen fiel del vivir mismo,
del propio pensamiento, de la discontinua atención, de lo inconcluso de todo sentir
y apercibirse, y aun más de toda acción. Y del tiempo mismo que transcurre a saltos,
dejando huecos de atemporalidad en oleadas que se extinguen, en instantes como centellas
de un incendio lejano.Y de lo que llega falta lo que iba a llegar, y de eso que llegó,
lo que sin poderlo evitar se pierde. Y lo que apenas entrevisto o presentido
va a esconderse sin que se sepa dónde, ni si alguna vez volverá; ese surco
apenas abierto en el aire, ese temblor de algunas hojas, la flecha inapercibida
que deja, sin embargo, la huella de su verdad en la herida que se abre,
la sombra del animal que huye, ciervo quizá también él herido,
la llaga que de todo ello queda en el claro del bosque. Y el silencio.

Claros del bosque, María Zambrano



1 comentario:

GASTROPITECUS GLOTÓN dijo...

Me acompaña "Claros del Bosque desde el 89. Su lectura ha sido distinta década a década hasta hoy. Gracias por recordarmele. Vuelvo a él, a ver...