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22.12.14

*



David Jiménez




pulso
de luciérnagas
atmósfera
que alas
mueven
mueves
mamá
lo por debajo
aprendizaje
corazonadas
lucernario



21.12.14

*



Dan Estabrook




palpar
lo vulnerable
en la orina
mamá
que cae
caliente
y susto
lo desnudo
tan dorado
puede
traspasar
la tela
puede
hacer
un charco
en lo más seco
que luciérnagas
llovidas
en las manos



20.12.14

*



Dan Estabrook




fosforescencia
que abdomen
de luciérnaga
cosquilla
o brote
desdicen
que lo miedo
mamá
no encuentre
su ternura



19.12.14

*



Byung-hun Min




poroso
donde
luciérnago
respira
mamá
respiras
balbuceo
intermitencia
tan
que la estremece
hincada
bárbara
extranjera
la palabra
que en lo dentro
cáncer
no se reconozca
en el fulgor



15.12.14

*



Daniela Djukic




luciérnagas
aletean
aleteas
oxígeno
mamá
que dedos
tocan
los pulmones
mullen
el respiro
de esta lluvia
opaca



14.12.14

*



Daniela Djukic




lumen
que manos
abren
vientre
cuna
y mecen
insistencia
siembran
diminutas
las luciérnagas
mamá
encendidas
las luciérnagas
las hijas
las aladas
que torcido
aullar
enfermo
en cueros
a la luz



13.12.14

*



Dan Estabrook




no el golpe
rabia puño
hacia
intestina
mueca
en laberinto
en escondite
a lejanía
que mamá
diciendo
au
au
au
sino curva
cáscara
rompiendo
de nudillo
a nacimiento
lo más blando
lo luciérnago
sostiene



12.12.14

*



Dan Estabrook




puño
que ovillo
para luciérnagas
mamá
los dedos
frágiles
dentro duros
frágiles
remueven
uno
hasta cinco
en bruto
cuentan
cinco
hasta diez
destellos
lentísimo
en las yemas
antes
de abrir



7.12.14

*



Dan Estabrook




constelar
cobijo
que manos
donde
lánguida
abren abres
mamá
luciérnagas
luciérnagas
luciérnagas
envoltura
que a derrame
por a grieta
lucificio
para cuerpo



6.12.14

*



Mujer Ciervo




lo miedo
pálido
que luciérnagas
mamá
de piel
prendidas
hacia
el hueso
tocan tocas
lo más quiste
lo más
ruge
bajo vientre
que luciérnagas
pequeñas
y calor



5.12.14

*



Dan Estabrook




tiembla
esto
que oscuro
corteza
el daño
esto
que lengua
escupe
torpe
cáncer
que luciérnagas
mamá
desde las uñas
lumbre
lumbre
lumbre



4.12.14

*



Dan Estabrook
 



constelar
las manos
inflamadas al bies
en apertura
luminar
llagas en los pozos
las manos
dando dando
mamá
luciérnagas
dando
en la boca del dolor
fosforescencia
que abdomen
corazón
en cada dedo
luciérnagas
mamá
que aletean aleteas



23.11.14

~


Ingeborg Bachmann a un lado y otro del espejo



Pero ¿y la lengua?, porque cómo podría uno hacerse idea
de lo que es nuestra familia sin conocer su lengua, que es antigua,
recia, vigorosa, fraguada en nuestro refranero, y, como todas las lenguas,
unas veces está divorciada de la realidad de las cosas y otras
habita el lugar exacto del que brota la poesía.

Ansia y otros cuentos, Ingeborg Bachmann



22.11.14

~



Fleur Jaeggy y su gato en su casa de Milán



Dos palabras me acompañan como un estribillo:
"vivir" y "experiencia". Se imaginan palabras para explicar
el mundo y para sustituirlo. Las dos palabras deben cumplirse.

Proleterka, Fleur Jaeggy



20.11.14

~



Robert Walser en uno de sus paseos
por los alrededores del sanatorio de Herisau



Se me curva la espalda –cuenta el escritor en el fragmento
en prosa del mismo nombre–, porque a menudo me paso
horas inclinado sobre una palabra que tiene que recorrer
el largo camino que va desde el cerebro al papel.

El paseante solitario. En recuerdo
de Robert Walser, W.G. Sebald



10.11.14

dientes de leche



Pensaba en una sola cosa: entrar en el mundo.

Los hermosos años del castigo, Fleur Jaeggy


Dara Scully, como las niñas de las novelas de Fleur Jaeggy,
sabe que la inocencia arde en las pupilas, sabe que la infancia
tiene yemas vulnerables, sueños vulnerables aunque decididos
aunque inconsistentes deseando entrar en la maleza del mundo.
Dara Scully ha fotografiado la infancia que nos agujerea con su
primera melladura, el misterio, la confusión salvaje de los roces,
y a todo le ha dado cobijo en su último cuaderno, Dientes de leche.
Entre sus páginas, nos ha dejado jugar a muchas, niñas del temblor,
con la caligrafía siempre torcida de la escritura que nos hormiguea.
Si queréis jugar con nosotras, pellizcad la imagen:






6.11.14

·



Toni Frissell



Sobrevivir, ¿es vivir sobre la vida;
vivir sobre la vida muerta; vivir la muerte toda una vida?

El libro de las preguntas, Edmond Jabès



4.11.14

orfandad, ix


caen bombas
corazón bombea
pertrechos


3.11.14

orfandad, viii


milenios quietud
de una piedra
arrojada
en despaciencia
al dolor


1.11.14

orfandad, vii


ira coletea
como lagarto
busca sombra
donde ocultar
un huevo, otro


22.10.14

poéticas en fuga




Cartel de Luci Romero / Imagen de Sandra Lousada



(más información aquí)



15.10.14

·



Marie Taillefer



La carne me ardía en los puntos escoriados de mis rodillas;
tuve miedo de que tanto dolor me impidiera seguir viviendo,
y al mismo tiempo sabía que estaba viva porque me dolía.
Temí que la muerte pudiera entrar en mí por esas rodillas abiertas,
y al punto puse las palmas de mis manos sobre las heridas.
Y como aún estaba viva, llegó el odio.

En tierras bajas, Herta Müller



11.10.14

orfandad, vi


costra abajo
tierra herida
mugiente
en sacrificio
mientras pisas
sin notar
posibilidad
el brote


6.10.14

orfandad, v


resonancia torácica
en[caja]
inflamación de pecho rot
o percute rencor de corazón esquirla


3.10.14

orfandad, iv


rumia acogida
en ajeno
pasto
que otro envenena
para iletrar
la mansedumbre


20.9.14

·



Farah Willem



Tendencia a extender el dolor más allá de uno mismo: ¡yo aún la tengo!
Las personas y las cosas no son para mí suficientemente sagrados.
¡Ojalá no ensucie nada cuando me convierta totalmente en lodo!
Que no ensucie nada, aunque sea sólo dentro de mi pensamiento.
Ni en los peores momentos sería capaz de destruir una estatua griega
o un fresco del Giotto. ¿Por qué entonces otra cosa? ¿Por qué, por ejemplo,
un instante en la vida de un ser humano que podría ser un instante feliz?

La gravedad y la gracia, Simone Weil



18.9.14

orfandad, iii


porque ubre tan árida
exclamación torcida
en torno moscas
ni leche agriada ¿hay
estómago?


14.9.14

orfandad, ii


zurcida comisura
de quien no
solloza
un abandono
al filo de cegar
caída que ya viene


8.9.14

orfandad, i


morar de vacío canícula
en estampida
porque
atrás la marabunta ceniza
de otros fuegos


1.9.14

el mundo es un orfanato





El mundo es un orfanato.
¿No tendremos jamás paz sin dolor?
¿Sin súplicas de los agonizantes pidiendo
una ayuda que no llegará?
¡Oh cuerpo inmóvil en el polvo!, no puedo
mirar y sin embargo debo.

Marianne Moore



Trent Parke



28.8.14

·



Trent Parke



Todos los días suceden en el mundo cosas que no se explican
por las leyes que conocemos de las cosas. Todos los días, habladas
durante un momento, se olvidan, y el mismo misterio que las ha traído se las lleva,
convirtiéndose el secreto en olvido. Tal es la ley de lo que tiene que ser olvidado
porque no puede ser explicado. A la luz del sol, continúa siendo normal
el mundo visible. El ajeno nos acecha desde la sombra.

Libro del desasosiego, Fernando Pessoa



19.8.14

·



Masao Yamamoto




Discontinuidad irremediable del saber de oído, imagen fiel del vivir mismo,
del propio pensamiento, de la discontinua atención, de lo inconcluso de todo sentir
y apercibirse, y aun más de toda acción. Y del tiempo mismo que transcurre a saltos,
dejando huecos de atemporalidad en oleadas que se extinguen, en instantes como centellas
de un incendio lejano.Y de lo que llega falta lo que iba a llegar, y de eso que llegó,
lo que sin poderlo evitar se pierde. Y lo que apenas entrevisto o presentido
va a esconderse sin que se sepa dónde, ni si alguna vez volverá; ese surco
apenas abierto en el aire, ese temblor de algunas hojas, la flecha inapercibida
que deja, sin embargo, la huella de su verdad en la herida que se abre,
la sombra del animal que huye, ciervo quizá también él herido,
la llaga que de todo ello queda en el claro del bosque. Y el silencio.

Claros del bosque, María Zambrano



16.8.14

·



Victor Schrager



Si no cuento cuál es el secreto de la vida es porque aún no lo he aprendido.
Pero un día seré yo el secreto de la vida. Cada uno de nosotros
es el secreto de la vida y uno es otro y el otro es uno.
No debo olvidar la modestia franciscana de la dulzura de un pájaro.
Decid cosas maravillosas, ah, vosotros que queréis escribir la vida
por más larga y corta que sea. Es una maldita profesión que no da descanso. 

Un soplo de vida, Clarice Lispector